El Espíritu susurra...

Comenzamos este andar cuaresmal, y es el Espíritu el que nos empuja al desierto, allí donde bulle la sequedad y salen las bestias. Pero Él es un Dios Amigo de la Vida, y busca para nosotros la plenitud. Por tanto, es en el desierto de los silencios y el "cable a tierra" más profundo y ruin donde nos encontramos con una parte de nosotros mismos que nos aleja del plan original de Dios. 

Poder, tener y placer se entremezclan como artimañas de espejismo barato que seducen nuestros sentidos y regatean nuestra felicidad bajando los listones. Y por allí Jesús pasó, para comprender, también desde esas apetencias, el sentir humano y sus padecimientos. Sabe bien de qué habla cuando dice: "mucho has amado", porque ha conocido de primera mano nuestros intentos, a veces fracasados, cuando buscamos a un Amor que no es del todo amado. 

Y Él, que es el Amor mismo, nos ha venido a enseñar, sufriendo y en obediencia al Padre, cómo hemos de aprender a adorar al Amor, en la clave de la fraternidad y el cuidado. 

Por eso el Espiritu lleva al desierto y susurra... ¿escuchas o te haces el sordo? ¿Quieres escuchar o te tapas los oídos para no debatirte entre tus verdades? Es una buena ocasión para exponerte a ti mismo en la realidad de quién eres, y comenzar a andar en verdad

¡Ánimo, valiente!

El Señor nos bendiga. 

P. Samuel 

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